Creo que nunca me ha gustado la Navidad.
Cuando era pequeña estaba la ilusión de los Reyes Magos que, en mi caso, nunca fué un misterio el origen de los mismos.
Mi padre tenía un acuerdo de empresa que le proporcionaba juguetes para Reyes y esos fueron siempre los mios. Era importante porque, en esos años, ninguna de mis amigas tenía muñecas que lloraban , cocinitas con un menaje increible, coches radiodirigidos, futbolines de madera, etec, lo que me convertía en la envidia del barrio. Pero, como contrapartida estaba el hecho de recibir los juguetes el dia 15 o 16 de Diciembre, lo que hacía totalmente imposible que me tragara eso de los camellos y los pajes.
Desde hace unos años ya se me ha hecho casi insufrible el "espíritu navideño de los cojones" , con perdón. Mejor un espíritu anual que ese rollo hipócrita de 10 dias al año.
Y ese consumismo desaforado, eso es lo peor. Hay que preparar un cena que te deja sin blanca, te hace dormir fatal con la digestión, te obliga a compartir mesa y mantel con personas que el resto del año casi ni te dirigen la palabra y , en definitiva, te invita a la hipocresía más absurda.
Hay que mandar felicitaciones, mensajes de navidad, deseos de año próspero y toda una serie de vanalidades que, la gente que importa en tu vida no necesita recibir, y los que sí lo tienen en cuenta, no cuentan para nada.
En fín, es abrumador saber la cantidad de personas que hay en el mundo, mucho más cerca de lo que creemos, con necesidades diarias vitales, con hipotecas en vía de embargo, con trabajos que se acaban y colas de paro interminables, mientras las luces del Corte Ingles siguen deslumbrando cada año.
Hoy me siento especialmente culpable por haber entrado, en cierta medida , en la rueda de la Navidad. Creo que mi propósito para el próximo año será disfrutar de mi gente, la de verdad, durante todo el año sin necesidad de fechas impuestas, organizar mis reuniones familiares sin motivo alguno que las justifique, regalar momentos agradables, que son gratis y repercuten en todos, y sustituir la cara cena de nochebuena por una tortilla de papas, una ensalada , un vino de la tierra y una conversación agradable. Siempre puede acompañarse de velitas, música y momentos de risas y bailes, por eso de festejar que estamos juntos, aunque sea el 10 de Julio.
Besitos y féliz día.