31 de Agosto.
A mi derecha tengo una "dama de noche" que resucita año tras año de todo tipo de plagas pero que nunca llega a dar flor. Esta vez lo ha logrado con creces, está rebosante de flores que prometen una explosión de olor cualquier noche de estas.
El jazmín es aún pequeño pero se comporta con toda dignidad. Cada tarde busco entre sus pequeñas ramas las flores que se abrirán esa noche, y las coloco en un platito sobre la mesita del dormitorio.
El aire huele a humedad, esa que trae la mañana cuando las noches se van alargando y se adivina el fresco otoño.
No hay ruido, apenas algún tractor a lo lejos o los gallos que despiertan a los vecinos con el alba y muchos pajarillos revoloteando junto al limonero, picoteando las migas del suelo.
Busco mi mp3, enciendo un incienso y me acomodo en la esterilla.
Es un buen momento para la meditación. Peticiones y silencios.
Por entregas.
Aunque hace calor, la casa parece estar más fria.
Un viaje a Granada que se repetirá bastante este próximo curso.
Anoche, mirando las farolas desde la cama, la ciudad se me antojaba extraña, sentí como si me estuviera cobrando una antigua deuda.
Una despensa llena y una habitación vacía.
¡¡Se echan tanto de menos!!
Pronto se irá el segundo.
Al amanecer, aún entre dos luces, un paseo tranquilo por la catedral y el primer café en la Romanilla me ha devuelto el olor de mi ciudad, la de siempre, la que me trae recuerdos y sonrisas por cualquier rincón.
Empieza el vuelo, los polluelos salen del nido y todo un mundo de experiencias se abre ante ellos.
Una nueva etapa tambien para mí.
Paso a paso, el camino es largo.
Amigos

"Me pregunto porqué el día que empezamos a ser amigos tú decidiste dejar de serlo.
Si depende de mí, aquí estoy; si es tu elección, respeto tu camino y te deseo lo mejor.
Guardaré los momentos compartidos por si alguna vez los necesitas.
Me quedo con tu rostro sonriente y el abrazo cálido.
Estaré por aquí, por donde siempre, en continuo movimiento."
(Me llegó en un correo. No sé de quién es pero bien podría ser mío)
y tú ¿cuántos de estos tienes?
"Los pinches tiranos y la importancia personal.
Trabajar con los pinches tiranos es el refinamiento del arte del acecho.
Los pinches tiranos son aquellas personas que nos aguijonean en nuestra importancia personal. Es un torturador, alguien que le hace la vida imposible al guerrero y tiene el poder de acabar con él. Cualquiera puede ser un pinche tirano para nosotros. Don Juan dice que el guerrero que se encuentra con un pinche tirano es afortunado, y si no lo encuentra, tiene que ir a buscarlo.
IDENTIFICACIÓN DE NUESTROS PINCHES TIRANOS (internos y externos) Y DE CÓMO ACTÚAN EN NUESTRA VIDA
Clasificación de los pinches tiranos:
1. Los pinches tiranos tienen el poder de acabar con la vida de sus víctimas a capricho.
2. Los pinches tiranitos hostigan e infligen injurias sin llegar a causar la muerte de sus víctimas.
3. Los repinches tiranitos (o pinches tiranitos chiquititos) producen molestias y exasperación sin fin.
División de los pinches tiranitos, cuatro categorías:
1. Los que atormentan con brutalidad y violencia.
2. Los que atormentan creando aprensión.
3. Los que oprimen generando tristeza.
4. Los que atormentan haciendo enfurecer."
Yo no tengo que buscarlos muy lejos. Los mios son de la categoría "repinches tiranitos" , concretamente de las categorías 2,3 y 4, y ahí ando con ellos, agradeciendo el aprendizaje que me ofrecen a diario.
Puede ser así.
Es como si el ritmo de la vida se detuviera un poco, bajara de revoluciones y, desde esa lentitud, todo es más fácil.
Allí los días se suceden de acuerdo a una rutina preestablecida que marca los tiempos de convivencia: tai-chi a las 8.30, meditación a las 9.30, desayuno a las 10.30 y tiempo libre hasta las 18 en que comenzamos una sesión de diálogos. Cena sobre las nueve.
Miles de abrazos, millones de caricias, miradas, risas, besos, mucho, mucho compartido.
Yo suelo madrugar, me levanto a eso de las 7, cuando el olor de la cafetera entra por la rendija de la puerta. Tomo una taza calentita y salgo a ver el amanecer, pasear y respirar el primer aire. Este año el campo estaba increible, todo verde, las cascadas a tope de agua y unas pozas perfectas para darse un baño matutino.
Pasear a solas, sin hablar y casi sin pensar. El monte huele pino y yerba húmeda.
Una semana consigue desacelerar el ritmo de la vida cotidiana.
Me suele durar un tiempo determinado pero ¿y si hago eso mismo cada día, más o menos? un método de cuidado personal con un momento cada día para detener el mundo en la meditación, sin excusas, sin justificaciones absurdas. Me es tan necesario como respirar y es fácil, tan fácil que asusta.
No necesito esperar a Octubre para empezar, sólo seguir el ritmo que traigo y mantenerlo.
Lo único que me hace falta es estar así de bien el resto de mi vida, y creo que está en mi mano ¿es mucho pedir?
Aceptaré los malos momentos, que los habrá y seguro que puedo dejarlos fluir .
A por ello.
Cualquier momento del día.
Sentir el calor sobre la piel, el fresco aroma de la mar, barcos, gaviotas.
Olor a sal.
El crepúsculo ante un campo amarillo de trigo maduro.
El cielo cuajado de estrellas, luna lunera cascabelera.
La respiración, el sueño profundo de mi perro sobre mis pies.
Un silencio nocturno que adormece cual nana materna.
Una caricia en la espalda, un susurro cálido, un anillo de piel que me rodea.
Cualquier momento del día es bueno para dejar que la luz entre en mí.
Un deseo para hoy...
"Deseo eliminar de mi vida los problemas que no lo son".
Es una de las frases que más me han hecho pensar en estos días. La dijo un chiquito muy joven en una de las meditaciones y me pareció totalmente cierta : eliminar de un plumazo todos los problemas porque realmente no hay problemas sino percepciones y posicionamientos fuera del momento presente.
Feliz de estar de vuelta y con el ritmo totalmente desacelerado.
Ahora toca mantenerlo.
Durante unos dias...
Minivacaciones de montaña con paseos, charlas, silencios y buena compañía.
Hasta la vuelta.
¿Cómo lo ves?
Marie-Louise Roy