Lo que decimos.



Todos hablamos de todos; 
pero lo que decimos habla de nosotros mismos. 
Un oído entrenado escucha claramente el mensaje subyacente en el discurso.

Llevar nuestra atención a lo que decimos de los otros, 

puede darnos infinitas señales de nuestras propias necesidades, 
frustraciones, anhelos, temores y falencias.


El Maestro que buscamos 
está siempre más cerca de lo que pensamos.


Claudia Ariznavarreta.
Aaron Paquette Arte.


Domingo


Me traigo esta frase del blog de Enriqueta Olivari pero la entrada completa es para leer.


Un día, meditando, le pregunté a mi alma: “¿Por cuánto tiempo hay que estar sanando nuestras heridas?”
La respuesta fue clara y concisa: “Hasta que ya no duela…”



http://shantidasi.wordpress.com/2013/03/16/sanar-para-amar/

La toalla jamás se tira, aunque sea por ecologia.

Aunque haya días de los de tirar la toalla, el albornoz, los juegos de sábanas y la colcha de croché, entre todos vamos poniendo un poquito de aquí, un poquito de allá, y la cosa se resuelve.

 http://claraboya.blogia.com/2013/031201-si-tiras-la-toalla.php


viernes, otra vez

Totalmente falta de inspiración, echo mano a los descubrimientos en la red, que a veces son un fiel reflejo de lo que se quiere decir.
Buen finde.



Viernes.

Feliz fin de semana.






"Se venden huevos de gallinas no estresadas"

Este titular me ha resultado simpático porque se me ha venido a la mente la imagen de las gallinas "ocupas" de mi padre. Gallinas que andan a su libre albedrío por el campo, sin cercas ni corral, sin ponederos fijos, lo que es una aventura a la hora de buscar los huevos, y que regresan o no al atardecer, según haya sido la caza para el depredador de turno. En fin que los huevos que hay son "sin estrés  y "de gallinas supervivientes", lo mejor de la especie.

Después de leer el artículo pienso en la frase de Buda sobre seguir el camino medio. Ni calvo, ni con dos pelucas, que ambas cosas estresan mogollón.


Os dejo el enlace:
http://www.periodicodecrecimientopersonal.com/se-venden-huevos-de-gallinas-no-estresadas/

Haciendo las paces.

Mi perrita está enfadada conmigo.
Le he hecho una faena, lo reconozco. La llevé hace una semana al veterinario para que la pelara y se ha presentado esta ola de frío, cosas que pasan.
Teníamos un conflicto con el pelo que iba dejando a diestro y siniestro en toda la casa. Cuando empezó a invadirme la cocina dije : hasta aquí puedo permitir, más no.
Volvió  sin pelo, cabreada, deprimida, con frío y sin hacerme ni caso.
Le he comprado un traje de esos calentitos y creo que me mira diciendo: ¡Sí, encima cachondeo!
Ahora paso el día arropándola con su manta, colocando el radiador junto a su cuna y purgando mi culpa como puedo, haciéndole la pelota en el sentido más real de la palabra.
Sé que se le pasará, pero la pobre está que no sabe dónde ubicarse, perdida y sin pelo.