Se empieza a adivinar Septiembre.
El fin de semana se ha llevado a gran parte de los veraneantes.
Fin de vacaciones, preparativos para el comienzo de curso, vuelta a la rutina.
Ha amanecido nublado aunque eso no parece importarle mucho al mar que sigue su ritmo suave, llegando amablemente hasta mis pies con un "buenos días" perfecto.
Después de un invierno extraño, emocionalmente hablando, el verano ha sido como un torbellino.
Un pueblo de mar es como una romería en esta estación..
Ahora vuelta a la mudanza estudiantil, coche cargado de bicis, maletas, apuntes y rumbo a Granada. A la vuelta, esto estará ya casi vacío y el otoño se nos presenta tranquilo y nostálgico, como suelen ser los otoños de cada año.
Ya me apetecen unas gotas de lluvia en el cristal.