Y si alguien hoy...





...se ha despertado como yo, así que "ni fu ni fa", le recomiendo un vistazo a :
http://mimarymicieloazul.blogspot.com/2010/01/electrodomesticos.html


Seguro que se arranca al menos una sonrisa.
Yo ya no veré nunca con los mismos ojos a mis electrodomésticos.

30 Enero

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confí­es en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy, hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.

Jorge Bucay




Algunos días son fáciles y otros...

...algo menos.

Y sigo con el espíritu Escarlata O´hara: "Mañana será otro dia".

Como mínimo, curioso ¿no?





Hace tiempo encontré una referencia acerca de un libro de recetas elaborado con las anotaciónes encontradas del puño y letra de Enma Darwin, la esposa de Charles Darwin. Leyendo el artículo me topo con esta perla y no he podido resistir la tentación:

A la señora Darwin le angustiaba pensar que quizá su marido no compartiría con ella la vida eterna


"Emma estrenó su primer diario en 1824, cuando tenía 16 años y todavía se apellidaba Wedgwood, y no dejó de referir sus peripecias hasta prácticamente el fin de sus días. En la página correspondiente al 19 de abril de 1882 se limitó a escribir una cifra: "3 1/2". Tres y media. La hora en que murió Charles Robert Darwin.
La anotación es mínima, pero revela algunos de los rasgos de la personalidad de Emma --la pulcritud, la sobriedad, la precisión-- que llevaron al escrupuloso Darwin a elegirla como compañera. Fue la suya una elección científica en el sentido amplio de la palabra; antes de tomar la decisión de desposarse, el naturalista redactó un texto en el que exponía las ventajas y los incovenientes del vínculo matrimonial. Entre los pros incluyó un argumento peculiar: una esposa, escribió, "es, en cualquier caso, mejor que un perro". Podía haber añadido otro: Emma Wedgwood era su prima hermana y si se casaba con ella tendría un pariente menos al que visitar. La obligación de visitar a los familiares era algo que le disgustaba profundamente".



http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=581988&idseccio_PK=1021

Una siesta...





...en la mejor compañía.

Hoy me quedo con...

"La única razón de tu sufrimiento son tus ideas sobre cómo deberían comportarse las personas en relación a ti, creyendo que tus ideas son las más correctas.
No sufres por lo que otros hacen, sino por la expectativa de que ellos se comporten según tus deseos.
Y ellos violan tus expectativas. Son tus expectativas las que te hieren.
Disminuye tu nivel de ansiedad, y de eso surgirán tres maravillosos resultados:
* Quedarás en paz;
* Las personas continuarán actuando de acuerdo con una programación propia,
y esto no te acarreará el más mínimo sufrimiento;
* Tendrás más energía para hacer lo que quieras,
pues no estarás gastando tu tiempo esperando
que los otros vivan de acuerdo con los planes que tú trazaste.
Del libro "Rompe el ídolo"
~ Anthony de Mello ~


Toda la razón del mundo es estas palabras que he encontrado en http://senderodeluz.blogspot.com/

Lo importante, creo yo en estos casos, es ser capaz de estar alerta continuamente y descubrir, a tiempo para no sufrir, las manipulaciones que nos autoimponemos. Yo, que soy un poco "vivalavirgen", me descubro demasiadas veces con la boca abierta por la sorpresa y, como dicen por mi tierra, "mirando a Pamplona" (así como en las nubes, sin poder creer lo que veo).

Poco a poco espero conseguir un poquito de esta sabiduría y dejar de lado las expectativas, seguro que me va mucho mejor.

Y como autohomenaje...




Como se suele decir, después de la tormenta siempre viene la calma.
Hoy es viernes, ha amanecido casi sin nubes, me apetece usar tacón alto y me preparo para dar de mí todo cuando pueda, sobre todo a mí misma.

Me largo a la ciudad de papeleos y, como no, a por mi ratito de paseo en la judería, cámara en mano. El cafelazo en mi churrería favorita porque, no es por nada pero, el café en Còrdoba es genial.



Va a ser que sí me quiero.