¡Hoy, arroz!, como cada domingo desde hace mucho.
Pensando pensando he vuelto a mi casa de hace años en Granada. Era una casa junto al Paseo del Salón que, junto a otras cuantas, bordeaba un patio a manera de corrala. El patio reunía al chiquillerío del momento, mis hijos incluidos. Para nosotros, los padres, fué la mejor inversión, más que el garaje, más que los traseros, más que el ático, lo fundamental para sobrevivir cada dia era el patio. ¿Ruido?, bastante , pero se cierran las ventanas y se echa la siesta de miedo.
Pues bién , en esa casa tuve unos vecinos, con los que compartía un patio de luz y al que daban nuestras cocinas, ambas las dos.
Los domingos, en casa de mis vecinos, el marido preparaba arroz, casi siempre creo, y entraba un olor a gloria hasta mi cocina, es más, dejaba la puerta abierta para respirarlo por toda la casa y, acompañada de un vinillo, hacía los honores al ritmo de la música de turno. Eso me hizo repetir el guiso para no quedarme con la boca hecha agua durante toda la semana. Nunca le conté esta historia.
Al principio me salía mortal, asqueroso de verdad, pero poco a poco fuí adaptando mis propios truquis y ¡Voila!, ahora no necesito nada exquisito para prepararlo, unos ajos doraditos, un tomate maduro, un pimiento verde, unas habitas, un poco de coliflor y unas setas (no como carne, ¿se nota?). Fundamental, un chorro muy, muy generoso de fino de Montilla, del caro , nada de vino de tetrabrick. Un rato a fuego lento y un chup, chup melodioso.
Con los años he seguido el ritual del arroz de domingo y he ido perfeccionando la técnica del aprovechamiento del mismo. Como siempre hago de más, con lo que queda preparo una tortilla que mi hija demanda a cambio de lo que sea, hasta de su integridad moral, así como si se tratara de un manjar de dioses.
En fín, agradezco a mi impulsor su colaboración y a mis comensales su aprecio semanal.
He de añadir que yo casi nunca repito comidas, no porque mi recetario sea infinito sino porque como me encanta experimentar con condimentos nuevos, y después se me olvida qué puse, pues eso, probar una vez, saborear, memorizar y nunca más se supo. Puede que sea esa la razón por la que mi gente se recrea tanto cuando algo les gusta, porque saben que no habrá una segunda oportunidad.
.)
6 comentarios:
Me ha encantado eso de que no repites comida...Pero mira, así aprecian más lo que haces...
Muchos besos preciosa.
Que rico, yo te puedo confesar que el arroz es mi comida preferida, un saludo y a no perder las buenas costumbres:)
Qué bien suena....y mejor huele, supongo.
buen provecho !!!
Y besos.
Uiss...llego casi a la cena, o sea a esa tortillita que le gusta a tu niña.
Ese arroz tiene que estar de vicio y más con el chorrito de Montilla ( tomo nota, jejeje).
Pienso hacerlo ya mismo:D
Un beso fuerte, cielo.
Yo tambien tengo el ritual de los domingos arroz. Un bso.
A mi me pasa lo mismo, nunca sé qué le puse, ni en que proporción...
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