Esta tarde, paseando por ahí, he encontrado esta joya que me ha venido como anillo al dedo.
Así que ando yo estos días un poco dispersa y sinténdome casi culpable por mis instantes de abandono del buen camino. Juzgando y etiquetando como en mis mejores tiempos, ay, ay.
Creo que lo leeré más de una vez, me hace falta parar en seco y recuperar el equilibrio.
"Para. Por favor, para.
Para de hablar, para de objetar. Deja que haya silencio, aunque solo sea por un momento.
Date cuenta de que tú no puedes hacerlo, de que no puedes lograr que eso ocurra. Date cuenta de que las objeciones y los juicios y las resistencias seguirán brotando en tanto que sigan brotando.
Déjalo estar. Deja ser al silencio, a la quietud.
Date cuenta de que casi cada pensamiento que tienes es un pensamiento "yo" o un pensamiento "mí". Casi todos tus pensamientos tienen que ver con "yo" o se refieren a "mí" o a lo "mío". "Lo que yo siento..., lo que me parece... lo que es para mí..., según mi experiencia..., de donde yo vengo...", y así sucesivamente. Y aun en las ocasiones en que no empleas tales palabras, pensar sigue siendo importante para "ti", porque "tú" piensas que es "tu" pensamiento. "Tu" opinión. Lo que "tú" sientes sobre "ti" mismo o sobre "tu" realidad. Abandónalo ya...
Cuando se te da la inefable gracia, el increíble e inmerecido don de ver, de percibir que lo que piensas es solo una opinión, o que pensar es algo mediante lo cual te identificas a ti mismo; cuando tienes ese don de ser capaz de escucharte, entonces para. Honra ese don parándote. Y suéltala. La opinión. Suéltala. El pedacito de identidad contenido en cada afirmación acerca de ti mismo, cada pregunta que proviene de ti, cada comentario que te concierne, suéltalos. Deja que te detenga la gracia que en un momento dado te permite pillarte teniendo una opinión y hablando como un "yo"; deja que esa gracia te pare...
"Aquietarse" no significa dejar de mover el cuerpo. "Aquietarse" no significa tratar de impedir que aparezcan pensamientos o sentimientos. "Aquietarse" significa soltar el nivel secundario del pensamiento: las opiniones, los juicios, los comentarios. Eso es lo que significa pararse.
Ningún pensamiento que hayas tenido jamás es verdad. Ninguna opinión que hayas mantenido nunca es correcta. Suéltalos. Ninguna idea que tengas o hayas tenido acerca de ti, o acerca de quién o qué eres, se ha correspondido jamás con la realidad. Y jamás lo hará. Suéltalas todas.
Comparar, tamizar, aprender, batallar, imaginar, sentir, pensar..., todo eso es como tratar de asir una sombra o perseguir el viento. En cambio, está el impresionante y desbordante don de parar, de permitir el desprendimiento...
Deja que todo eso pare. Permite que se desprenda. Deja de tomártelo en serio. Deja por completo de sostenerlo. Déjalo estar. Aquiétate. Simplemente, para. Deja que la gracia te pare".
http://no-dualidad-francisco.blogspot.com/
Ya sé que el texto es más serio que mi presentación del mismo, pero es que hoy estoy así, que le vamos ha hacer, eso no significa que no me haya hecho pensar.
11 comentarios:
Es dificilísimo...cada día y dspacito.
Es cuestión de aprender.
Algo se lograra,es como ser mas sabios,subir
de nivel.Tenemos todo el tiempo,lo tenemos?
Saluda desde Argentina ,Liliana
Si. yo también lo quiero leer de vez en cuando.
Es fantastico , pero deberíamos grabarlo mejor , para que suene y suene al estilo Luisa Hay.
Un beso.
Pues la verdad es que es para leerlo y releerlo...
Muchos besitos preciosa.
No pienses tanto, suèltalo, déjalo fluir... esa es la idea...
Aprender de que manera las cosas pueden pasar por ti como un tamiz.
Te traspasan y solo queda lo importante sin ocupar demasiado lugar y sin nombre propio o calificativo.
Dificil de aprender pero no imposible.
Te propongo un ejercicio: ponte una música que te guste, (sin letra en lo posible), cierra los ojos y solo concentra tu atención en el aire que entra y sale de los pulmones. Luego de varias respiraciones imagina que cada vez que el aire sale se lleva todo lo que tu quieras que salga, si puedes lograr no elegir y que salga lo que tenga que salir mejor.
Inténtalo, como comienzo es muy bueno, te sentiras mas liviana.
Los pensamientos aferrados hacen mucho ruido, y el ruido confunde...
Besos
Ese silencio, del que habla Miriam, lo tienes en tus párpados, cuando los cierras y puedes mirarte por dentro. En tu piel, cuando sientes que te arropa.
Tu silencio está siempre independiente de lo que te rodea.
Gracias por entrar en mi blog, y darnos el honor de estar entre los seguidores.
Un saludo.
Se debería cada día leerlo .
Besitos ,
Es que si duda,es un texto para pararse a pensar...
Desprender o soltar,parándose en ello,sin precipitarse,sin egocentrarse...ufff, es sumamente difícil.
Y la verdad,es que deteniéndose,tomando aliento y profundizando en cómo somos y en la forma de comportarnos que tenemos,los pensamientos darían lugar a opiniones más formadas, con más cuerpo,más sólidas y precisas.
Entonces podríamos soltarlas como ráfagas de brisa,que en muchos casos, son viento huracanado o ventorrillos sin sentido...
O eso me viene al leer esto.
Profundo sí que es,sí.
Besos,guapa.
Deberiamos de tomarlo como ejercicio diario . Así aquietandonos es la única manera de estar en nuestro centro ...entonces todo fluye . Muchos besos , aunque sean virtuales. IRIS .
Preciosa enseñanza.
Un abrazo.
Yo también quiero parar, dejar de hablar de más, de correr tras los pensamientos, de limitarme...
Es para leer y releer. Pararse y mirar dentro.
El libro que has empezado, suena muy bién lo que has puesto de él.
Ya dirás...
Un besazo.
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