El don de la escucha.

Saber escuchar es uno de los mayores dones que se pueden poseer.
La escucha tranquila, sincera, abierta, dar al otro lo que necesita en ese momento, el placer de compartir sus dudas, sus miedos, el no tener prisa ni respuesta, sólo tiempo.

Encontrar a alguien que realmente escuche, alguien que no esté preparando su réplica mientras hablas, alguien a quien realmente le queden unos minutos en su vida para tí, es tambien uno de los mayores privilegios del ser humano.

¿Porqué la mayoría de las personas ofrecemos un hombro cuando ni siquiera tenemos un minuto para regalar?

10 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Has planteado hoy dos cuestiones distintas y complementarias: saber estar solo para reflexionar, y prestar toda la atención al otro con una escucha participativa y atenta con la que deshacer la soledad de quien nos habla.

En principio podría resultar trivial, pero justamente son las pequeñas cosas las que dan el verdadero sentido a la vida.

trinidad dijo...

Leyendo tu post me vienen a la cabeza las palabras de mi amiga Alicia : "Estáte tranquila, estáte tranquila". Es curioso que esas simples palabras hayan tranquilizado mi espiritu tantas veces.

mariajesusparadela dijo...

Yo tengo el don de la escucha.
Pero también tengo tiempo para mi.
Supongo que los que dicen que no tienen tiempo son los que no quieren tenerlo y prefieren aturdirse.

victorysilcana dijo...

Está claro que saber escuchar es un arte y también el mejor remedio contra las soledades.
Saluditos

Mar dijo...

Vine a darte las gracias por tus palabras y me encuentro con una entrada y, sobre todo, con una pregunta final, buenísima...

La respuesta no la sé...

Besos...

Emilio Muñoz dijo...

Duro aprendizaje es ese, el de escuchar. Eso de dejar de ser nosotros para meternos en la piel ajena cuesta mucho trabajo.

Tienes mucha razón en lo que dices. Espero que con los años vayamos aprendiendo.

Un fuerte abrazo.

Lucía dijo...

Si reclamamos un minuto de tiempo, algunas veces, cómo no dar ese minuto y simplemente escuchar en silencio.
Quizás algunas veces con una simple sonrisa o una mirada de cariño basta.
Besos, cielo.

Juan dijo...

Pues si, no hay muchos que sepan escuchar y sobretodo callar en los momentos en los que tu quieres hablar hasta por los codos. Un besazo y buen puenting por ahi abajo.

leo dijo...

Y qué poca gente lo hace, de verdad, de forma empática, sin juzgar, sin dar consejos, solo para que no nos sintamos tan solos...

Marinel dijo...

Parece algo escesivamente triste,me refiero a eso de que parezca que se escuche y en realidad no hacerlo...
Yo creo que pierdo muchos minutos de mi tiempo con quien creo que necesita que los pierda.
Y ahora,pensándolo detenidamente...no imagino un tiempo mejor perdido que esos mnutos compartiendo y escuchando.
Más besos.