Es viernes y el cielo se derrama.
Escucho murmullos en la calle, gente que vuelve a casa con la decepción de ver su cristo en capilla.
Estoy en mi estudio, escucho la lluvia intensa sobre los tejados y pienso que la tierra tenía sed después de los pasados calores. El trigo ríe y las flores se preparan para un Mayo glorioso.
Es curioso como un mismo hecho puede provocar tan diferentes sensaciones.
1 comentario:
La cultura popular lo define así:
"Nunca llueve a gusto de todos".
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