La diferencia, para mi, es que vivo en un mundo donde necesito la gasolina para trabajar, y la aceptación social no me resulta imprescindible (aunque me agrada).
Pero si es cierto que nos influye la opinión que los otros tengan de nosotros, cómo percibimos que los otros nos reconocen como personas con cierto criterio, admitiendo nuestra valía o nuestra incapacidad... aunque nos cueste aceptar, algo nos inluyen los demás.
5 comentarios:
La diferencia, para mi, es que vivo en un mundo donde necesito la gasolina para trabajar, y la aceptación social no me resulta imprescindible (aunque me agrada).
Muy cierto, Azul: hay veces que no me acepto a mí mismo ni siquiera en la soledad del espejo. Saludos.
La sociedad más que nunca, hoy está no solo volatil, sino además corrompida y nos pesa demasiado tenerla que lleva a cuestas.
Besicos muchos.
Por desgracia diría yo...
Vivimos permanentemente aferrados a la aceptación por los demás...
Penita damos.
Besos.
Pero si es cierto que nos influye la opinión que los otros tengan de nosotros, cómo percibimos que los otros nos reconocen como personas con cierto criterio, admitiendo nuestra valía o nuestra incapacidad...
aunque nos cueste aceptar, algo nos inluyen los demás.
un saludo
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