Es domingo.

Son las cuatro de la tarde de un domingo cualquiera, que no es cualquier ni por asomo.
Me siento ante la pantalla tras largos días de desconexión. Me apetece encontrar palabras amigas.
Un té calentitito y una melodía de piano al fondo.
No se me ocurre nada que decir, sólo escucho la música y me dejo llevar.
Cierro los ojos y respiro.
Respiro y siento mis manos una sobre la otra, los dedos se tocan levemente, la lana del jersey que sobrepasa mis muñecas es suave y cálida.
La música ha cambiado, ahora es un día de lluvia y tormenta.
Cierro los ojos.
Mañana será otro día, otro tras unos cuantos ya superados.
Todo va bien, todo es tal cual, el miedo que me acompaña es sólo un fantasma que se hace el importante.
Quiero reconectar y sentir que el miedo desaparece.
Si, es eso, el miedo no tiene sentido ni lugar.
Todo va bien, todo es tal cual.
Desde el sentir y no desde el pensar, ese es el único camino.

7 comentarios:

Pilar Vidal Clavería dijo...

Un abrazo en esta tarde de domingo, he tomado el té hace un ratito y ahora también repaso páginas amigas.

Besos de una amiga que ha subido de categoría, soy abuela desde el jueves!!!!

mariajesusparadela dijo...

Hay gente con la que hablar, cuando el miedo parece que puede con nosotros. ¿recuerdas?.

trinidad dijo...

Si...todo vá bien, tranquila...todo vá bien. Cierra los ojos y recibe un abrazo calentito.

Juan dijo...

Veo que estas en una etapa de reflexion, de encuentro contigo misma. Un besazo espero que lo hagas cuanto antes.

Marinel dijo...

Totalmente cierto:
Ese es el único camino para continuar adelante dejando atrás el miedo,ese fantasma que surge sin permiso y nos aterra...
Besos.

Francisco Espada dijo...

Me he despistado. Tú sintiendo, pensando desde el domingo, abandonada y sola; yo haciendo hilo contigo con dos días de retraso tiñendo de azulete mi mañana desde el añil de tu página.

genestel dijo...

Todo va bien,debemos hacer que vaya bien...

Hoy es martes, un martes como otro, he madrugado, he trabajado, he llorado en el trabajo dando un último adiós a una residente que cambiaba de vida..., he vuelto a casa, he preparado una comida deliciosa sólo con vegetales, he escrito, me he emocionado con una canción,... y ahora, ahora nos preparamos para irnos a una gran rúa en una de nuestras ciudades preferidas, junto al mar, a disfrutar de la vida y a sentir que estamos vivos por dentro y por fuera.

Es martes, un martes cualquiera...

Un beso!