El gran lío de una tarde de verano.

Autosabotaje en toda regla. La cabeza me gira como la niña del exorcista y sólo alcanzo a preguntarme cuál es la enseñanza que debo encontrar en todo este lío.
Y en el fondo creo que lo sé, lo niego y lo sé, me miento y lo sé, me da miedo el paso siguiente y sólo hago que buscar excusas imposibles de tragar.
Eso de observar el juego de la mente es a veces una verdadera puñeta porque te quedas de frente a la realidad, al aquí y ahora y no siempre se está en el centro como para aceptar y proseguir.

A ver, poco a poco, espero, confío, deseo que el orden y la paz vuelvan de la mano en breve.


2 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Acéptalo y asúmelo. Despacio pero con firmeza. No queda otra.

Francisco Espada dijo...

También deseo para ti el orden y la paz. Sin orden no es fácil conseguir la paz, y sin paz la vida más bien parece muerte. Que ese lío sea una tormentilla de verano que pasa como pasa el "terré" a los dos o tres días.
Un abrazo