Todos hablamos de todos;
pero lo que decimos habla de nosotros mismos.
Un oído entrenado escucha claramente el mensaje subyacente en el discurso.
pero lo que decimos habla de nosotros mismos.
Un oído entrenado escucha claramente el mensaje subyacente en el discurso.
Llevar nuestra atención a lo que decimos de los otros,
puede darnos infinitas señales de nuestras propias necesidades,
frustraciones, anhelos, temores y falencias.
frustraciones, anhelos, temores y falencias.
El Maestro que buscamos
está siempre más cerca de lo que pensamos.
Claudia Ariznavarreta.
Aaron Paquette Arte.
3 comentarios:
Gran verdad.
Esto que cuestas es una verdad incuestionables, y quien lo dude que pregunte a psicólogos y selectores de personal.
Besos
Siempre hay un mensaje subyacente acerca del emisor, por mucho que trate de otros.
Besos mientras la noche envuelve los sonidos.
Publicar un comentario