Algunos días se esfuma el amor y el miedo ocupa todo el espacio.
Otros hay luz, dejo de mirar los puntos oscuros y me acaricio con la tibieza del sol. No me planteo traiciones, dolor, ira, revancha, me detengo y noto la brisa, el olor de las primeras gotas de lluvia y entro en mi amor, en el amor por mi, por mis momentos de paz y los otros.
Hoy el viento era fresco.
He corrido con ganas, disfrutando del amanecer y del olor a tierra húmeda.
Yo soy, y es lo realmente cierto.
2 comentarios:
Amete. Ese amor es el que mereces: el de la persona que vivira siempre contigo.
Todo está dentro.
Que bonito lo has escrito Añil... yo también creo que lo verdaderamente opuesto al amor no es el odio, sino el miedo...
Suerte que al miedo aunque sea a ratitos y en pequeñas dosis se le puede vencer y seguro que tú lo logras en grandes dosis.
Un fuerte abrazo
Publicar un comentario