...entender a algunas personas se hace muy, muy difícil, sólo me queda intentar ponerme en su lugar, sentir lo que está sintiendo y pensar si yo haría lo mismo o algún disparate parecido.
Nunca justifico actitudes irracionales pero intento no agrandar el daño y disculpar el acto aunque, realmente, no sé si lo hago porque soy "considerada" o por "egoismo puro y duro". Si no me cabreo,
no sufro.
En cualquier caso, desde que esta actitud condescendiente se ha instalado en mí, a consecuencia de no se qué proceso madurativo, mi vida cotidiana es más serena y me siento bien durante periodos de tiempo más largos. Mis contínuas subidas y bajadas por el tobogán se están distanciando en el tiempo y he dejado de vomitar, discursos agresivos, encima de la gente que me rodea.
Así, todos ganamos.
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6 comentarios:
Jajaja, yo antes de vomitar me lo pienso dos veces, sale mejor, jajaja. Un bso y buen fin de semana.
Afortunado tú que puedes controlar esos espasmos.
Un beso.
Ah, por cierto, he mandado tu entrada de la mamografía a algunas amigas que seguro te visitarán, es genial.
Supongo que, a veces, saltar es un acto reflejo e imprescindible para mantener la cordura. Pero, sí, la madurez nos hace más pacientes.
Es cierto...
Muchos besos.
Empatía, eso es lo que a veces necesitamos, empatia. El ponerse en los zapatos de otros nos ayuda a comprender mejor a los demás y a nosotros mismos.
Me ha encantado.
Te dejo un beso.
Jajaja, bueno,pues no sé que proceso madurativo nos lleva a ser menos vomitivas,pero lo cierto es que con el tiempo y el espacio,nos hacemos más pensativos,más considerados...
Yo,siempre he tenido mal pronto,que decía mi madre, y ahora no sé ni dónde lo tengo...hasta que sale de cuando en cuando de paseo,pero sin vomitar,eso sí.
Y es que nos vamos humanizando,jejeje
Besos.
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