click

"Desde el preciso instante en que oyó el click del ratón supo que era el fin de una etapa.
Tomó entre sus manos el cuaderno donde había escrito cientos de páginas y lo envolvió en un trozo de papel de seda, como si de un sudario se tratara. Lo llevó al rincón más oculto del estante de los libros olvidados.
Había llegado hasta allí por su propia inercia, por el tiempo transcurrido, porque ya no había más que escribir y el trazo atractivo de los textos se había vuelto aburrido y monótono, igual que las palabras. Ya no había más páginas que pasar, ahora leía otro libro".

6 comentarios:

manuel_h dijo...

tan humilde, el ratón, y marcando el ritmo!!

marideliwes dijo...

Añil, ¿qué te pareció La soledad de los números primos? Quizá era yo, pero como que no. Seguramente era yo leyendo... que no atendía.

Ramón María dijo...

Así es, un buén dia todo lo escrito parecia lo mismo....


Agur un saludo.

Lucía dijo...

Si se vuelve a releer, seguro que encuentras un matiz nuevo, que se escapó...¡¡mira antes de darle al clik!!
Besazossss.

Vicky Cateura dijo...

Dejale guardado a la sombra, una temporada, envuelto en su sudario de seda, que madure, que fermente como el buen vino. Llegado su momento volverá a la luz.
Besos y cariños

mariajesusparadela dijo...

Sí, creo que después de un descanso,podrá volver a quitarle el papel "sudario" y continuar con más ganas.