Tour de Francia.
San Fermín.
Final del mundial.
¿Quién puede detenerse en la insignificancia de los 45º a la sombra?
Tacones que se pinchan en el asfalto de las calles.
Luchas encarnizadas por un hueco en la acera de la sombra.
Abanicos con propulsión a chorro.
Vargas fresquito y patatas fritas húmedas bajo los pulverizadores de las terrazas.
Sandalias y tirantes.
Y aún así, me gusta el verano.
3 comentarios:
Hoy debe de gustarle a casi todo el mundo.
Qué bien cuando aprendemos a aceptarlo todo, linda Añil... incluso el ivierno!
Un besazo, guapa
"Abanicos con propulsión a chorro." Jaja! A mí me gusta cada vez menos, pero bueno. Besos
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