Fin de semana calentito.

Tour de Francia.

San Fermín.

Final del mundial.


¿Quién puede detenerse en la insignificancia de los 45º a la sombra?
Tacones que se pinchan en el asfalto de las calles.
Luchas encarnizadas por un hueco en la acera de la sombra.
Abanicos con propulsión a chorro.
Vargas fresquito y patatas fritas húmedas bajo los pulverizadores de las terrazas.
Sandalias y tirantes.

Y aún así, me gusta el verano.

3 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Hoy debe de gustarle a casi todo el mundo.

Joy B. dijo...

Qué bien cuando aprendemos a aceptarlo todo, linda Añil... incluso el ivierno!

Un besazo, guapa

Elvira dijo...

"Abanicos con propulsión a chorro." Jaja! A mí me gusta cada vez menos, pero bueno. Besos