Con olor a naftalina.

Algunas prendas se agarran al fondo de los cajones como si formaran parte de ellos.
Ingenuamente las dejo allí, lejos de la vista, como si tapándolas con las nuevas compras desaparecieran.
Y siempre term¡nan asomando una manga, un botón, con la primera brisa de otoño o el primer rayo de primavera, recordándome que siguen estando, incluso después de varias temporadas.
Ni camuflarlas ni transformalas sirve de nada.
Me pregunto qué extrañas conexiones neuronales hacen que lo que un día pasó al trastero vuelva como si de la última moda se tratara.
Me detengo a mirar y ya no son tan atractivas como años atrás, no me apetece usarlas de nuevo, mi cuerpo ha cambiado y ya no me quedan bien, el Chanel dejó paso a la naftalina pero siguen resistiéndose a abandonar el último cajón de la cómoda.

7 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Es muy conveniente abrir espacio en los cajones a la novedad; como también es muy importante renovar las ideas anticuadas de nuestra mente y actualizarse.
Dicen, aquellos que saben, que debemos conducirnos por el principio del Vacío: hace falta sacar, para poder poner. Abrir espacios, ventilar las ideas; renovarse, o morir.
Un saludo afectuoso.

trinidad dijo...

Es curioso, pero yo también tengo algunas prendas de las que no termino de desprenderme pensando que tal vez algún día me las vuelva a poner. Nada más lejos de la realidad, como tú bien dices los cuerpos cambian y con lo que antes estaba divina, ahora estoy fatal.Me has recordado un buen ejercicio psicologico para realizar en este cambio de estación. Ya es hora de tirar el traje gris que me queda pequeño, la camisa que se manchó de tinte, los pantalones regastados de tanto uso,etc...Gracias por el post,besitos.

mariajesusparadela dijo...

Lo que teneis que hacer se llama "tirar".
Seguro que encuentras alguna asociación a la que, eso que a ti no te sirve, eso le servirá de mucho.

añil dijo...

Estoy segura que alguien se beneficiará de ello o puede que no llegue a ser útil nunca más. A mí lo que me gustaría realmente es poder deshacerme con rapidez.

Gracias a los tres.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Todo cambia. Nosotras cambiamos, pero lo que fue, sigue estando y formando parte de la vida,por más que lo escondamos.
Besicos muchos.

Carmen Rosa dijo...

Es cierto muchas veces nos cuesta deshacernos de algunas cosas, es una especie de apego, las mantenemos allí "por si acaso" pero si logramos despojarnos de ellas, estamos haciendo espacio para que entre algo mejor, es como dice Francisco, el principio del vacío. Lo indicado es que si hay algo que no usamos por espacio de un año, mejor lo regalemos, lo vendamos o lo tiremos porque probablemente no lo necesitemos. Lo mismo sucede con viejos recuerdos, pensamientos que no nos sirven y los mantenemos allí ocupando espacio en nuestra mente sin ningún beneficio.Muy interesante tu post Añil, nos hace reflexionar. Me encanta tu blog. Un abrazo cariñoso.

Juan dijo...

Creo que no tienes que deshacer nada de ti, eres como eres y punto y como dice mi madre que esmuy sabia al que no le guste "arroz catalina" jajaj. Un besazo y tira la ropa que no te sienta bien.