La vida.

 
 
 
Bajo el aliento de cipreses centenarios
Entre el claro oscuro de sus ramas acarician los castaños

Sobre el altar de hojas secas y helechos
El sol resvalaba por mi pecho y brillaba en tu pelo

He venido al mundo
Desnuda bajo el cielo
Es todo lo que tengo

Ya no somos ángeles
Ya no tengo miedo
Soy de carne y hueso

Como dos potros salvajes
Sin pertenecer a nadie
Mientras miran las lechuzas y las viboras cambian de muda

Mientras flota en el aire polen de amapola
Y se cruza en su viaje con hilos de seda
De arañas que ondean como banderas desechas

He venido al mundo
Desnuda bajo el cielo
Es todo lo que tengo

Ya no somos angeles
Ya no tengo miedo
Soy de carne y hueso
Soy de carne y hueso

Nananarana...

Nananarana...

Todo está vivo
Tú y yo somos una parte tan pequeña
La tierra gira
Cuando nos vayamos seguirá girando

Vinimos al mundo
Desnudos bajo el cielo
Y asi nos marcharemos

Como el paraiso
Del principio de los tiempos
Sólo somos eso
Solo carne y hueso

Todos los misterios
Nos han sido desvelados
Todos los pecados
Nos han sido perdonados


Amaral

4 comentarios:

Delia dijo...

Precioso, profundo y real, una buena manera de comenzar el día, gracias.

Palmira Oliván dijo...

Es curioso, pero acabo de colgar una entrada con el mismo título.

Alucinante...

Isamonalisa dijo...

Me encanta esta canción de Amaral, mientras la leía la estaba cantando, ^^

Dice cosas muy profundas y ciertas.

Besos!!

Emilio Muñoz dijo...

Y aún así quedan misterios por vivir y pecados sin perdonar... Somos polvo de estrellas, carne y hueso, alma y luz...

Un fuerte abrazo.