Mi mami.

Algunas personas se van demasiado pronto de nuestras vidas.
Hoy estoy pensando en mi madre, más que otros días, de manera diferente.
Normalmente recuerdo momentos vividos, escenas que ni ella sabía que observaba. Recuerdo su sonrisa, sus gestos, sus palabras, su espectacular estornudo que tanta gracia me hacía, recuerdo su olor a Maderas de Oriente. Puedo sentir su abrazo en el sillón orejero los domingos por la tarde al calor de la estufa, notar el contacto de su piel junto a mi piel, sus besos y arrumacos, la forma de sus dedos, sus uñas al pintarlas, los lunares de su espalda cuando le ponía crema en la playa, la forma de su cabeza al peinarle los rulos los domingos, incluso un lunar en la nuca que siempre evitaba enganchar con el peine, la forma de sus pies, tan parecidos a los mios.
Esos días en que era mi cómplice para ocultar a mi padre las llamadas telefónicas que hacía mi novio desde la mili. Esos otros en que mi hermano llamaba desde Canarias, desde el cuartel , todo deprimido, y yo tenía que coger el teléfono porque mi madre no podía oirlo sin llorar.
Matanzas en invierno, los dulces de Navidad, las magdalenas de Semana Santa, uvas en aguardiente y pan de higo en septiembre.
Horas y horas cosiendo y haciendo jerseis con la moda del momento para que su niña estuviera a la última.

Hoy pienso en ella y me gustaría saber más de la mujer, de la persona, de sus miedos, de sus complejos, sus aficiones, de lo que dejó en el camino por nosotros, sus carencias, sus espectativas cumplidas y fallidas, hoy quisiera tenerla y vivirla de adulta a adulta porque se que hubo mucha soledad en su vida y grandes necesidades afectivas y yo era demasiado joven para entenderlo.

Se que hubiéramos pasado buenos momentos, algunos más de los que tuvimos.

Un te quiero muy grande, mamá, estés donde estés, aquí siempre conmigo mientras esté yo.

5 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Nosotros, en algunas cosas hemos sido demasiado jóvenes para apoyar a nuestras madres.
Todas nosotras.
Ojalá eso cambie algún día.

Elvira dijo...

¡Qué hermosos recuerdos, Añil! Un beso

beker dijo...

Un recuerdo cargado de enorme sensibilidad... Muchos nos quedamos con esas ganas de haber sabido mas cosas de algunas personas queridas

Abrazos

Marta dijo...

Azul
bufff, nena, los mismos sentimientos compartidos, solo que tu has sabido plasmarlos en palabras.
Como añoro su presencia, y como me hubiera gustado poder compartir sus, y mis vivencias....
Dios hay ausencias que nunca se podran llenar.
besitos tiernos.
petonets, sempre

trinidad dijo...

Tienes unos recuerdos muy hermosos, no pienses que no la conociste lo suficiente como mujer, lo importante es que la conocieras como madre. Besos y achuchón.