Una taza de té caliente entre las manos.
Me gusta el Earl Grey, me parece entre frutal y dulzón.
Miro la lámpara del rincón y su luz refleja más aún la sombra del jarrón de azucenas.
Huele a cera de muebles. Hace unos días estuve haciendo limpieza y restauración. Siempre me ha gustado el olor de las ebanisterías, la madera recién cepillada, la esencia de trementina, la cera.
Las cortinas de cretona que eligió mi madre cubren parte de la ventana. Una mesita isabelina en el rincón del fondo sujeta la bombonera de cristal tallado llena de caramelos masticables de café con leche.
Hay una maceta de violetas en el alfeizar de la ventana y unas calas en el balcón.
Oigo los pasos lentos de unas zapatillas por el pasillo. Mi padre viene a buscar sus gafas y a ver si estoy por aquí. Llama suave con los nudillos, abro y le beso. Me sonríe. Bien.
Hummmmm, que bien huele este té.
6 comentarios:
Vaya, releyendo el post veo que he tocado los cinco sentidos.
Una tarde de viernes en paz.
Los seis: también el sentido común.
Pues sí, los cinco sentidos.
Saludos
Un día para la reflexión para gozar de aquellas cosas sencillas que el resto de los días no tenemos tiempo de saborear, compartir una taza de té caliente...
Un blog con mucho encanto, te felicito por su cándor.
Saludos, Luz
Me has provocado. El aroma de tu té ha despertado en mí las ganas de un café bien calentito. Estoy solo. Tendré que levantarme, alejarme del teclado... volveré a él sintiendo en mi boca el placer amargo y en mi mente una mayor cercanía contigo.
PUes no sé.. pero como que me apetece tomarme un té contigo.. en ese ambiente.. tan lindo con las cortinas de tu madre.. colgando en la ventana.
Un besazo
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