Esa inocencia infantil.

Este fin de semana ha sido familiar.
Hace mucho que no estábamos los cuatro (bueno, los cinco contando a mi perrita) juntos, solos y en un entorno diferente a la casa.
Playa, paseos, charlas , tapitas  y compartir me han hecho recordar esos momentos en la infancia de mis hijos, no tan lejana para mí y casi olvidada para ellos.
Momentos como cuando en la guarde preguntaron a mi hija por la profesión de sus padres y ella contestó:
-" Mi padre es ciclista y mi madre planchadora."
Es lo que ella asociaba a nuestras actividades más comunes cuando salíamos del trabajo.

Ahora, en su etapa universitaria, la relación es diferente, más de adulto a adulto, aunque no puedo evitar sentir que son niños, mis niños, que me apetece achucharlos como siempre, al chico con todo el abrazo que abarcan mis extremidades,  y a la chica en la distancia que obligan sus codos, como siempre, como desde que  apenas sabía hablar, marcando espacio.

Son chicos sanos, felices, con ganas de vivir y con un corazón generoso.

Sólo espero que tengan suerte en su camino y la vida les devuelva todo lo bueno que ellos aportan, que es mucho.


2 comentarios:

Dol dijo...

Seguro que sí,tendrán todo lo mejor.
Ay.
A veces me ataca la nostalgia y creo que es por reflexiones como ésta,aunque mi hija es pequeña aún,cada vez lo es menos.
Un abrazo.

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Me encanta y me enternece... Podría haberlo escrito yo.

Besos