Parece que las ventanas de San Telmo seguirán sin ventilar.
Feliz lunes sin elecciones.
Pues hoy...
...comemos arroz de Domingo.
Mañana vamos de "jornada Judería y tapeo" por la mañana y cuartelillo por la tarde, así que el arroz de fin de semana toca hoy.
Lo preparo con habitas tiernas y alcachofas, hummmmmmmmmmmmmmm, me encanta.
La lechuza bien, en su tarea.
De postre he preparado dulce de leche y un té pakistaní que está de vicio.
Feliz sábado, sabadete....
Mañana vamos de "jornada Judería y tapeo" por la mañana y cuartelillo por la tarde, así que el arroz de fin de semana toca hoy.
Lo preparo con habitas tiernas y alcachofas, hummmmmmmmmmmmmmm, me encanta.
La lechuza bien, en su tarea.
De postre he preparado dulce de leche y un té pakistaní que está de vicio.
Feliz sábado, sabadete....
¿Miedo al silencio?
"En Occidente huimos de la quietud y el silencio casi sin darnos cuenta, como si quemara...
...El silencio guarda respuestas, a veces basta con bajar el ritmo y callar para oírlas, porque es imposible sin cierto sosiego de la mente. El problema es que tal vez nos asuste escucharlas; son demasiado sinceras.
Aun así, vale la pena hacer la prueba: detenerse y valorar durante todo un día nuestro impulso hacia la palabra: qué verdad y necesidad hay de ellas, qué cosas nos cuesta más callar, hasta qué punto nos resulta difícil contener el impulso de ocupar esa quietud con algo, cómo nos sentimos al vencerla o al guardar silencio allí donde normalmente habríamos hablado...Según el dicho, todos somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios. Asumir esta verdad es un buen punto de partida cuando quieres ser dueño de toda tu vida."
Isabel Sartorius.
...El silencio guarda respuestas, a veces basta con bajar el ritmo y callar para oírlas, porque es imposible sin cierto sosiego de la mente. El problema es que tal vez nos asuste escucharlas; son demasiado sinceras.
Aun así, vale la pena hacer la prueba: detenerse y valorar durante todo un día nuestro impulso hacia la palabra: qué verdad y necesidad hay de ellas, qué cosas nos cuesta más callar, hasta qué punto nos resulta difícil contener el impulso de ocupar esa quietud con algo, cómo nos sentimos al vencerla o al guardar silencio allí donde normalmente habríamos hablado...Según el dicho, todos somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios. Asumir esta verdad es un buen punto de partida cuando quieres ser dueño de toda tu vida."
Isabel Sartorius.
Aumenta la familia.
Mi lechuza tiene ya dos huevos.
Desde el pasado Domingo me asomo cada día despacio por la ventana y ahí está esa madraza incubando sus huevos todo el día y toda la noche, menos el ratito que se pone en la barandilla para estirar un poco, supongo, porque la comida parece que se la proporciona el macho.
Esta mañana me he atrevido a abrir la puerta para regar las otras macetas y parece que nos vamos acoplando bien. Yo no me acerco ni la miro y ella me deja enredar con mis plantas. Supongo que cuando escogió este nido ya sabía que aquí había un animal de dos patas que entraba y salía con frecuencia. El otro, el de cuatro patas, sí tiene prohibida la entrada al recinto hasta que acabe el periodo de crianza.
Me hace mucha ilusión verla cada día y espero que por lo menos uno de los huevos sea polluelo en unas semanas, o los dos.
Desde el pasado Domingo me asomo cada día despacio por la ventana y ahí está esa madraza incubando sus huevos todo el día y toda la noche, menos el ratito que se pone en la barandilla para estirar un poco, supongo, porque la comida parece que se la proporciona el macho.
Esta mañana me he atrevido a abrir la puerta para regar las otras macetas y parece que nos vamos acoplando bien. Yo no me acerco ni la miro y ella me deja enredar con mis plantas. Supongo que cuando escogió este nido ya sabía que aquí había un animal de dos patas que entraba y salía con frecuencia. El otro, el de cuatro patas, sí tiene prohibida la entrada al recinto hasta que acabe el periodo de crianza.
Me hace mucha ilusión verla cada día y espero que por lo menos uno de los huevos sea polluelo en unas semanas, o los dos.
El vendedor de churros zen.
Un maestro zen se paró delante de un quiosco de churros y le dijo al empleado:
- “Póngame cinco euros”.
El empleado le preparó los churros y entregó la bolsa al maestro. Éste no tenía cambio y le dio un billete de 20 €. El vendedor de churros cogió el billete, lo guardó en la caja y se dispuso a atender al siguiente cliente.
- “¿Dónde está mi cambio?” le preguntó el maestro zen.
El vendedor de churros le respondió:
- “Su cambio sólo puede venir de su interior”.
(Vía Dokusho Villalba)
Villa "San Antón"
Ya sé que la primavera es época de explosión vital en la naturaleza pero lo que no termino de entender es porqué, en todos los sitios donde he vivido, mis terrazas son escogidas por animales diversos para anidar o criar, desde gatos callejeros, hasta búhos y lo último una lechuza.
El domingo me desperté con un parto reciente en una de las macetas de la terraza trasera. Allí se encontraba mamá lechuza con su huevo tan feliz en un nido fabricado en un macetón donde habita un naranjo agrio y unas cuantas gitanillas.
Desde hace días veía tierra esparcida por el suelo y he estado culpando a la perra por escarbar y ponerlo todo pringando y, pobre, no tenía nada que ver. Mamá lechuza andaba buscando un lugar donde dejar su huevo y ¿para qué buscar un tronco de árbol ni un agujero en una grieta estando mi maceta disponible? La imagino volando y diciendo ¡¡¡bingo, menudo chollo de nido!!!
Ahora tengo que enterarme cuánto tarda en incubar para saber si mis plantas tienen o no opciones de vida. No puedo abrir la puerta de la terraza para regar porque la pobre madre sale huyendo y deja el huevo al sol que más quema.
¡¡¡Un bebé lechuza en casa!!! Menudo regalo de primavera.
El domingo me desperté con un parto reciente en una de las macetas de la terraza trasera. Allí se encontraba mamá lechuza con su huevo tan feliz en un nido fabricado en un macetón donde habita un naranjo agrio y unas cuantas gitanillas.
Desde hace días veía tierra esparcida por el suelo y he estado culpando a la perra por escarbar y ponerlo todo pringando y, pobre, no tenía nada que ver. Mamá lechuza andaba buscando un lugar donde dejar su huevo y ¿para qué buscar un tronco de árbol ni un agujero en una grieta estando mi maceta disponible? La imagino volando y diciendo ¡¡¡bingo, menudo chollo de nido!!!
Ahora tengo que enterarme cuánto tarda en incubar para saber si mis plantas tienen o no opciones de vida. No puedo abrir la puerta de la terraza para regar porque la pobre madre sale huyendo y deja el huevo al sol que más quema.
¡¡¡Un bebé lechuza en casa!!! Menudo regalo de primavera.
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