Un maestro zen se paró delante de un quiosco de churros y le dijo al empleado:
- “Póngame cinco euros”.
El empleado le preparó los churros y entregó la bolsa al maestro. Éste no tenía cambio y le dio un billete de 20 €. El vendedor de churros cogió el billete, lo guardó en la caja y se dispuso a atender al siguiente cliente.
- “¿Dónde está mi cambio?” le preguntó el maestro zen.
El vendedor de churros le respondió:
- “Su cambio sólo puede venir de su interior”.
(Vía Dokusho Villalba)
3 comentarios:
jajajajajajja más que zen lo que era es un listo.
Besitos.
En estos tiempos de crisis, incluso un maestro Zen le haría un cambio en el exterior ante la respuesta.
¡Ja, ja, ja! O sea, que donde las dan las toman. Saludos.
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