Acomodando espacios.

Todo va llegando, por más que quiera pensar que no.
Aunque a veces se me amontone el día y no sepa por donde empezar.
Después de la dispersión veraniega el cuerpo y la mente piden orden, compás en el ritmo.
Miro a mi alrededor y siento la necesidad de deshacerme de muchas cosas. Lo material que vamos acumulando es el reflejo de nuestro interior y este Septiembre me trae deseos de quitar objetos y más, de dejar espacios libres, diáfanos. Hay tantas cosas/personas/situaciones que no he necesitado en años que no sé porqué sigo conservándolas.
Una amiga me contaba ayer que necesita cambiar de casa, dejar todo en la actual y decorar la nueva con sólo un futón y una lamparita.
Cada día son menos mis necesidades y cada vez me pesa más el contexto en el que me muevo.
Voy a matricularme en un curso intensivo de "sacudir pulgas" de esos que los perros ya traen de fábrica y con un meneillo diario seguro que acomodo y me acomodo.

4 comentarios:

Juan dijo...

Yo todavia sigo tirando cosas, ahora que vengo de vacaciones tengo que seguir haciendo limpia. A veces conservamos cosas que no sirven para nada. Un besazo.

mariajesusparadela dijo...

Pues ánimo: cada cosa que dejamos atrás deja espacio para la siguiente adquisición.

Francisco Espada dijo...

Los afanes materiales nos llenan los armarios, el trastero y hasta los anulan las ideas; la vida, la verdadera vida está en lo inmaterial, en sacudirse las pulgas, las malas pulgas, y en romper el espejo que llevamos adosado al ombligo.

thot dijo...

Hay que ir siempre dejando espacio para lo nuevo. No hablo sólo de casa y de los armarios, sino buscar sitio en la mente para ideas nuevas, renovadas y en el corazón para formar nuevas amistades etc. Todo en el Universo está en movimiento ¿por qué habríamos de estancarnos nosotros?