Una opción más.

Esta mañana, a eso de las 7.00 más o menos, me preparo para mi ratito de silencio. El ritual completo: incienso, música, vela, esterilla, ventana abierta y primeros rayos de sol pero hoy se unió un factor nuevo que ha resultado ser de lo más interesante. Cuando llevaba aproximadamente unos 30 minutos he notado como mi perrita se acurrucaba en el hueco que dejan mis piernas con el medio loto. Se ha quedado ahí quieta, con la respiración cada vez más serena, incluso llegó un momento en que íbamos al compás. Mis visualizaciones empezaron a incluir su silueta en la mía, como una prolongación y el calor que desprendía sobre mi pierna casi parecía mio. Por un momento no pude distinguir espacios.

Creo que ella también lo notó o, en su defecto, estoy como un cencerro.


Pero me encanta.

7 comentarios:

thot dijo...

Como un cencerro ???? De eso nada. Preciosa experiencia. Has compartido algo hermoso con un ser que te ama.
Un beso.

leo dijo...

No me extraña que te encante, debe ser un instante de unión entre dos seres muy especial. Y muy beneficioso para ambas.

mariajesusparadela dijo...

Nadie más preparado para percibir la paz que un perro.
Ellos nos conocen , nos sienten y nos presienten.

Dol dijo...

Claro que sí.
O acaso no sientes su energía en otros momentos cotidianos??

Besos.

Miriam dijo...

Que bellísimo!!!! experiencias así hacen que la vida sea un verdadero placer!!
Besos

Palmira Oliván dijo...

Preciosa experiencia, Añil. Me encanta que sintieses la energía de tu perrilla, estoy segura que a ella le encanta meditar tambien.

¡Ten un buen domingo!

arianna dijo...

Que experiencia tan especial, las dos hechas una, tu corazón y el de ella, las dos almas en una, estoy segura que tienen una almita pequeña y callada como ellas

Gracias Añil por compartir todos esos momentos que vives y nos regalas

feliz semana para tí