El primer año que estuve en el Berguedá los abrazos me costaban, era como una invasión de mi espacio a la que no estaba acostumbrada.
Después de una semana abrazando a todo el mundo a todas horas llegué a sentir el calor que transmite un abrazo de verdad.
Alfonso me agarraba y no me dejaba ir hasta que notaba mi rendición. Era violento sentirme allí, pegada a un desconocido que intentaba no sé que historia de energias o qué se yo.
Este verano, el primer día intenté evitarle, sabía que era mi termómetro, notaría mis cambios. Me daba miedo no estar aún preparada.
Sabía que tarde o temprano terminaría mi huida, porque ambos madrugamos para ver salir el sol, y la cocina nos llama con el olor del primer café. El "buenos dias" no resultó suelto y escuché de sus labios "espera, sólo un poco más". A partir de ahí decidí disfrutar de esos contactos con cada persona de la casa, de los besos de Ángela en los momentos más inesperados, las sonrisas de Gracia, las miradas furtivas , de la vida que todos estábamos dispuestos a compartir.
Ahora, meses depués, con mis altas y bajas, abrazo sin más, es como si me atrajeran las personas que necesitan un contacto cercano y cálido y no sé porqué razón, terminan llorando en mi hombro.
Miles de sensaciones se agolpan en mí y una necesidad incontrolable de querer, de dar, de ABRAZAR.
9 comentarios:
Es una buena terapia y me alegra que la hayas podido disfrutar tanto.
¿Me das un abrazo grandee?
Te dejo uno cálido y muchos besos, Añil.
¡Qué bueno es soltarse! Pero eso no cambia el hecho de que no me apetece abrazar a todo el mundo...
Muchos abrazos
Tienes razón , tiene que costar trabajo aceptar ese contacto físico frecuente.
La verdad es que nunca lo he hecho.
Digo, convertirlo en rutina.
Habrá que pensarlo.
Besos
Los abrazos pueden gustar más o menos, hay momentos en que un abrazo es tan necesario como el oxigeno para nuestras células, otros en nos sentimos oprimidos y los rechazamos.
Lo que siento es que cuando salen del alma llegan al alma.
Un fuerte abrazo para que lo recojas como mejor te parezca
A mi me gustan los abrazos. Las demás demostraciones de afecto me dan pudor.
Yo creo que hay pocas cosas más sanadoras que un abrazo sincero dado a tiempo. Yo los echo de menos, a veces. Te mando uno bien grande.
En un abrazo recibes una transfusión tibia y nutriente del calor ajeno.
Mientras que no sean los abrazos denominados del oso, seguro que aportan bienestar.
Abrazo virtual.
Me encanta abrazar a mis amigas y amigos y besarlos, me encanta sentir su calor y su cariño y a la vez trasmitirles el mio. Recibe un gran beso y un gran abrazo, porque aunque no es lo mismo, sé que tenemos una sensibilidad especial para sentir sin ser tocadas.
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