Ese sentimiento destructivo: la envidia.

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Se dice  que una serpiente que pasaba por el bosque empezó a perseguir a una luciérnaga; lo hizo durante 3 días y 3 noches seguidos. Exhausta, la luciérnaga se detuvo y dando media vuelta se dirigió a la serpiente:
  • ¿Puedo hacerte 3 preguntas?
  • Como te voy a devorar igualmente, adelante, pregunta:
  • ¿Pertenezco a tu cadena de alimentación?
  • No.
  • ¿Te hice algún daño?
  • No.
  • Entonces, ¿por qué quiere comerme?
  • Porque no soporto verte brillar.



7 comentarios:

El Drac dijo...

Excelente reflexión y se me viene a la mente ¿Será envidia también cuando en un jardín vemos a la flor más linda y la arrancamos para oler su fragancia o para dársela a alguien en signo de amor??

Un gran abrazo

Dol dijo...

Maravilloso cuento y mejor conclusión ; la envidia es tan estéril ...

Elvira dijo...

Me encanta ese cuento. Una amiga me lo envió en una ocasión en la que me hacía falta leerlo para entender algo.

Besos

Nómada planetario dijo...

Me temo que abundan muchos ofidios con esa mentalidad.
Besos sin brillo.

mariajesusparadela dijo...

Y lo peor de la envidia es que no tiene cura: aunque sea perfecta, envidiara la imperfección, solo por envidiar...

Unknown dijo...

amiga.... pobre serpiente....

Besos

Juglar dijo...

Así es, basta mirar alrededor para confirmar que esto sucede con demasiada frecuencia...
Basta que destaques un poquito, para que la mayoría no soporte esa luz que desprendes, e intente apagarla por todos los medios.
Peligrosa la envidia.
Un abrazo