Hoy el día me parece especialmente silencioso.
Amaneció con lluvia y de poco en poco el sol asoma tímidamente su cara.
Estoy sentada en mi estudio y presto atención al silencio casi absoluto que viene de fuera.
No hay coches, ni voces, ni perros; sólo algún pajarillo y el zumbido sordo del ordenador.
El paso de las páginas del libro se me antoja música que se acopla a los sonidos de flauta que silva suavemente el altavoz..
Un té de canela y clavo con leche y la cucharilla que se anima a unirse al grupo.
Parece que la lluvia ha traído la serenidad que todos esperábamos desde hace meses.
11 comentarios:
Anoche me acosté cerca de la ventana para escuchar la lluvia, precisamente buscando serenidad. Besos.
Pues bendita sea, amiga, disfruta de ella...
un beso
Vengo de ruido, presión, mucho trabajo, y me encuentro con este pequeño remanso. Es increíble el poder de las palabras escritas. Tu texto ha sido un bálsamo.
Un gusto leerte y dejarme contagiar...
Un beso
Qué bien me viene este post cuando mis propias emociones me destruyen .
Gracias y besitos.
Qué bonito! Una delicia.
Un saludo.
Para personas como yo, la lluvia es imprescindible.
En estos momentos la lluvia inquieta más que tranquiliza por el diluvio que nos despacha. La alerta debería ser gris oscuro.
Besos.
...Y que se repita con frecuencia,
tanto la lluvia como la serenidad que trae consigo.
¡Qué la disfrutes!
Un abrazo.
Qué acogedor este post!igual que la llegada del otoño.Gracias añil por contagiarnos tu serenidad
Preciosas palabras...muy acorde con esa lluvía y silencio que creo que necesitábamos.
Un beso!!
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