Segundo síndrome del nido vacío.

Primero mis hijos y ahora mis pequeños visitantes.
Ayer se llevaron al peque. La impronta empezaba a hacerse evidente y eso no es sano para él ni para mí.
Un animal tan bello y tan libre no puede vivir en una maceta esperando cada noche a que le lleve la comida.
En el CREA (centro de recuperación de especies amenazadas) estará bien, con sus congéneres, y dentro de un tiempo, libre en la naturaleza.

Hoy he estado limpiando un poco los restos de su estancia por aquí y no he podido evitar cierta nostalgia.
Agradezco a la vida esta experiencia y a Luis por su dedicación y entrega en todo el proceso.
(Fotos: Luis Barrón Vida)

Os dejo un enlace de parte de su trabajo en el que aparecen los pequeños inquilinos.

http://www.fotonatura.org/galerias/masvisitas/444215/?s=num_visitas

6 comentarios:

...PARA DISFRUTAR dijo...

Increíble y bonita historia.

Saludos

Nómada planetario dijo...

Son preciosos los polluelos, parece que quisieran comunicarse con la mirada.
Besos y cuídate.

Francisco Espada dijo...

Si no la madre, al menos debes sentirte madrina de estas criaturas, por lo que no es extrañas esa sensación de vacío tras la partida.
Te felicito por tu buena obra respetando la naturaleza y ayudándola.
Un abrazo.

Dol dijo...

jajajaj has hecho lo correcto...enhorabuenas.

mariajesusparadela dijo...

Me alegro mucho por ti: es una experiencia única.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

La historia se repite y los polluelos "vuelan". Ha sido bonito mientras ha durado.
Besicos muchos.