Primero mis hijos y ahora mis pequeños visitantes.
Ayer se llevaron al peque. La impronta empezaba a hacerse evidente y eso no es sano para él ni para mí.
Un animal tan bello y tan libre no puede vivir en una maceta esperando cada noche a que le lleve la comida.
En el CREA (centro de recuperación de especies amenazadas) estará bien, con sus congéneres, y dentro de un tiempo, libre en la naturaleza.
Hoy he estado limpiando un poco los restos de su estancia por aquí y no he podido evitar cierta nostalgia.
Agradezco a la vida esta experiencia y a Luis por su dedicación y entrega en todo el proceso.
(Fotos: Luis Barrón Vida)
Os dejo un enlace de parte de su trabajo en el que aparecen los pequeños inquilinos.
http://www.fotonatura.org/galerias/masvisitas/444215/?s=num_visitas


6 comentarios:
Increíble y bonita historia.
Saludos
Son preciosos los polluelos, parece que quisieran comunicarse con la mirada.
Besos y cuídate.
Si no la madre, al menos debes sentirte madrina de estas criaturas, por lo que no es extrañas esa sensación de vacío tras la partida.
Te felicito por tu buena obra respetando la naturaleza y ayudándola.
Un abrazo.
jajajaj has hecho lo correcto...enhorabuenas.
Me alegro mucho por ti: es una experiencia única.
La historia se repite y los polluelos "vuelan". Ha sido bonito mientras ha durado.
Besicos muchos.
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