A medida que he ido comunicando la noticia de mi próximo traslado a las personas cercanas, se han ido repitiendo las mismas preguntas:
-¿Y tú te vas también o sólo tu marido?
- ¿Y qué pasa con tu padre?
- ¿Qué harás con el perro?
- ¿Y hasta cuándo no podéis pedir traslado de nuevo?
Todo un rosario de problemas previos al evento que por momentos me han arrastrado a la duda y la zozobra.
Un día, hablando con una amiga de Logroño su pregunta fue:
-¿Qué sensación has tenido al visitar por primera vez la ciudad? ¿qué te ha transmitido?¿cómo te has visto en ella?
Supongo que es lo más importante, lo que nos dice el corazón en el primer contacto.
Ser capaz de observar y sentir. Eso nunca falla.
4 comentarios:
Con fuerza y sin miedo.
Espero y deseo de corazón que las sensaciones sean buenas.Besos
Cuentas que un joven encontró junto a un pozo a un anciano lugareño y le preguntó: ¿cómo son la gente de este lugar? El anciano le respondió con otra pregunta: ¿Y cómo son las del lugar de la que vienes?... Pues así son también las de aquí, tal y como tú las consideres. (lo he acortado por no extenderme).
Quien llega a un lugar nuevo con anchura de miras, encontrará un espacio diáfano; quien llega con estrechez mental, sólo encontrará obstáculos y dificultades. Eres tú quien haces al lugar donde llegas. Te irá muy bien, profetizo.
Besos
Si, al final, vamos a ser almas gemelas :-)
Lo que describes es lo mismo que me sucedió cuando decidí trasladarme a otro lugar el año pasado (por un motivo y unos meses, pero con la decisión tomada más con el corazón que con la razón).
No hagas mucho caso de esas curiosidades, que ya sabes de dónde proceden, del miedo, aunque no haya mala intención en ellas... Tú, sigue al Amor, que ahí todo es alegría :-)
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