Un dia raro.

Llego al atardecer cansada. Con la rendición en la palma de las manos y la confianza en el despertar sereno.
Este texto de http://peleandoelahora.blogspot.com.es/ me ha devuelto un poco al centro.




3 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Hace mucho tiempo que sé que cada uno somos la naranja entera.
Pero a veces apetece la compañía en el frutero.

Dol dijo...

A mí tambiém ,me ha servido.Besos.

Juglar dijo...

Un abrazo grande.