Y de pronto

en un climatológicamente perfecto fin de semana soleado, mi cielo se ilumina con dos increíbles rayos de vida.
Superan con creces  todo el calor que necesito,   para mi alma es más que suficiente, es todo, es lo más.
Nunca pude imaginar lo que podía suponerme  esta luz que aparece de vez en cuando y  hace que olvide  por unas horas cualquier duda o malestar.
Mis retoños me dan la vida una y otra  vez, me aúpan , me llevan en volandas hasta donde es fácil cantar, soñar, olvidar.
Qué suerte, qué maravillosa fortuna ha querido que me elijan a mí para compartir su vida.


Doy gracias a la vida por ello.


3 comentarios:

José Ramón dijo...

Añil Muy admirable esta inspiración poética es un placer pasar por su blog feliz fin de semana
Saludos desde Abstracción texto y Reflexión

Francisco Espada dijo...

Parece que te ha llegado un momento de gracia, un momento dulce del que disfrutas a tope y yo me sumo al mismo en tu alegría.
Un abrazo

mariajesusparadela dijo...

Vive el momento y mantenlo vivo luego.