Ese camino de vuelta desde Graná hasta "la llana" (Córdoba se llama así entre los pertenecientes al padrón).
Ese caminito "perdío" entre olivos y trigales, esos 150Km, más o menos, custodiada por un comboy de la benemérita (¿se escribe así?).
He llegado a casa con un nivel de estrés del demonio. Todo el santo camino acompañada. Ya podian haber aparecido cuando nevó y me quedé enterrada en la cuesta velillos a las tantas de la noche. Y qué se me habría perdido a mí allí a esas horas. Bueno, ese no es el tema.
Hacer esos kilómetros respetando rigurosamente las limitaciones de 50, 60, 70, 80,50,50,70,70... con radares, controles y la escolta, como que no, vaya que no.
Curvas sin pisar la raya, sol de frente que me ponía delante la señal sin previo aviso, frenazo hasta lograr el 70 del cruce o el 50 de la travesía.
Espejo retrovisor como punto de referencia de los cuatro cochazos verdiblancos que me seguían, todos ceremoniosos y espectantes.
Mis contracturas de los hombros están de enhorabuena, han regresado de la tumba a donde las mandaron el yoga y el pilates.
La leche, así no se puede conducir, es imposible.
4 comentarios:
jajajajajajajaaa.... vente a BCN.. aquí si que disfrutará tu contractura
Besos
Segura has hecho el camino, eso está claro jajaja.
Uiss..las contracturas...
Un beso grande!!
Jajaja...Muy bueno...
Muchos besos.
Chica,solo de leerte me entra la neura y se me "contracturiza to er cuerpo"...
Ya ves que idioma me he inventado para animarte,jajaja
Besos.
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