No, no son gatos, son mis hortelanos favoritos, mi padre y mi tío. Entre los dos pasan los 160 añitos y los llevan con una dignidad pasmosa.
Son los que se han hecho cargo de mi huerto en estos tiempos de sequía creativa, en los dias de estudio intensivo y retiro corporal.
Riegan, quitan malas hierbas, tratan los frutales contra las plagas, siempre con la dirección desde mi centro de control :" Nada de productos venenosos, vamos a comer sano".
Tienen sus gallinas, gallinas "ocupas " que las llamo yo, porque entran y salen a su antojo del gallinero por un agujero que hay en la tapia y se pasan el día andando por el campo a placer. Así, al final de la jornada, casi siempre falta alguna, pero las que quedan ponen unos huevos de escándalo.
Ahora es tiempo de fruta. Hoy me han llegado con unos cubos de ciruelas, manzanas, peras de San Juan y melocotones. No sé cómo me las voy a apañar, pretenden que haga mermelada y compota para guardar. Supongo que entre folio y folio puedo intercalar el pelado de una ciruela, vaya tela (con rima).
Además, la cosecha de patatas y cebollas ha sido recolectada pacientemente por los dos y la tengo esperando en el garaje para clasificar y preparar evitando así que se estropeen y aguanten hasta el invierno.
Pues eso, que estas cosas de la alimentación ecológica también tienen sus "peros". Mis abuelas tenían todo el día para estas labores, para bordar, para hacer matanzas, para charlar en la calle escoba en mano y para tener una decena de chiquillos que parece que crecían solos. Tenían desvanes, graneros, cuadras, y montones de sitios adaptados para la conserva de la cosecha, pero yo, ¿qué hago yo con mi minicasa y todo el espacio anexo ocupado con miles de trastos que mi progenitor considera indispensables?. No tengo tiempo, no tengo sitio, no tengo fuerzas para ver sus caras cuando les explico esto, porque parece que no estoy valorando lo que me ofrecen. Les pido un més y me dicen que es tarde, que la fruta se pasa. En fín.
Por lo pronto, son las 19.17 de la tarde y ya van los dos muy arreglados con sus pantalones tipo "Julián Muñoz", perfumados y felices cual quinceañeros a pasear, a visitar y a charlar con quién encuentren por ahí.
Yo cierro la puerta, concentro un poco más el aire, bebo otro trago de agua y voy a por el tema 20.
Y aún queda la cosecha de melones y sandías, ¡ay Dios!.
10 comentarios:
Parece que la entrada de hoy de
http://othersecretsoftheforest.blogspot.com/2009/06/viva-la-liberacion.html
viene que ni a medida.
jajajajajajajaj... y que lo digas!!! lo último que me faltaba a mi es tener encima un huerto, aunque me muero de la envidia por esas frutas, patatas, cebollas y huevos que tienes tu
Besazosss
ufff... perdón, creo que eso de los huevos no suena muy bien verdad?... cambio huevos por gallinas, alaaa ahora si suena mejor, ya me voy más tranquila
Jajajaja, entendido, aunque yo también bromeo con el tema.
Pues que bien que ellos cuiden el huerto...
Muchos besos guapa.
Qué hermosa mata de alcachofas pones en la foto. y, que suerte que trabajen para ti: yo he de hacerlo sola...
Preciosa entrada, envidio tu huerto y también a esos fantásticos hortelanos. Saludos
Pues yo también envidio tu huerto. Y toda la ternura que le rodea.
Otro saludín.
jjaajjajaaa...
te entiendo amiga...pero es que te envidio...yo daria cualquier cosa pro tener dos hortelanos ami servicio..
casa grande no me falta....
y gusto por la fruta y la verdura...tampoco....
ya te digo...si te sobra alguna sandia o algun meloon...
ya sabes donde encontrarme...jejeje
abrazos...
:-)
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