Autoproclamarme juez y sabio para decidir quién actua correctamente o quién hace el ridículo me resulta muy complicado, entre otras cosas por que no sé en qué consiste eso del ridículo, ni cuáles son los parámetros para clasificar los comportamientos humanos cotidianos.
Me resulta más fácil sonreir ante actitudes más o menos cómicas, sobre todo las mias, aplicar la máxima de la "causalidad de las situaciones", y creer en los valores personales no visibles en el aspecto ni en los "andares cotidianos ".
No todos los que visten marca, hablan por una PDA, y llevan cochazo son irreprochables, ni reprochables los otros, ni viceversa. Hay un poco de todo en cada casa.
6 comentarios:
Llevas mucha razón..Yo procuro no juzgar por las apariencias, porque estas suelen engañar.
Muchos besos.
Un buen aprendizaje el de hoy.
Un gusto leerte.
Saludos.
Yo visto de marca, pero no tengo pda (tengo blackberry que es mejor, jajaja), mi coche ya sabes es pequeño por aquello del tamaño, y si soy irreprochable, jajaja. Un besazo.
Ana:)
Hasta nosotros mismos nos engañamos con la apariencia que llevamos a veces.
Salvadorpliego:)
El placer es mio por tu visita.
Gracias.
Juan:)
Tengo que ponerme al día con las novedades tecnológicas, aunque para mí, que todas sirven para lo mismo.
Un beso, prenda.
(calificativo cariñoso que dicen por mi tierra)
Jajaja, eso de prenda tambien lo dice mi madre.
Totalmente de acuerdo.
Dónde está el límite de la ridiculez y lo que no lo es?
Dónde se mide la apariencia y el interior de ella?
Cada cual es un mundo, y ese mundo en general,cada vez es más variopinto y difícil de discernir.
Mejor saber primero y luego actuar en consecuencia.
Besos
Publicar un comentario