No somos sólo padres.

Llega un momento en la vida de cada uno en el que hay que pararse y mirar. Mirar a nuestros padres y ver que no son sólo nuestros padres, que son personas, con sus propios problemas, vivencias, traumas, complejos y miedos., mirarlos de adulto a adulto, apartar al eterno adolescente que domina nuestra relación.

Esa figura que usamos durante años no sólo para idolatrar o besar, sino para atacar, culpar de nuestras culpas, achacar miles de defectos y gritar, porqué no, en demasiadas ocasiones, también tiene criterios, prioridades, sueños, deseos que, casi siempre aplaza por estar cuando lo necesitamos.

Ultimamente me pregunto con frecuencia cuáles eran los fantasmas de mi madre, cómo afrontaba sus debilidades dia a dia, con quién contaba para hablar de lo suyo, de eso que no hablaba conmigo por no preocuparme mostrando sus miedos.

Y después, con el tiemp, el patrón siguió, y no supe pararme y mirar, hablar, preguntar, escuchar, entender, ayudar. Me he limitado, la mayor parte del tiempo, a contarle mis problemas, a refugiarme en sus brazos, a no crecer y me he perdido mucho en ese camino.

Hubo momentos en que los acontecimientos familiares y personales la superaron y no fuí consciente, ¿con quién contó entonces?

Durante toda su vida fué como un colchón amortiguando, para que los golpes no toquen a sus cachorros, para frenar las embestidas de la vida.

Siempre allí, firme, aguantando todo el peso sobre los hombros, sufriendo por mí y riendo conmigo.

En esto no hay segundas oportunidades, así que hay que aprovechar el momento o recordarlo luego.

6 comentarios:

Blog de alma dijo...

Qué bonito darse cuenta y hacer un reconocimiento a toda esa la bor hecha con tantísimo cariño

Ana dijo...

Efectivamente, los reconocimientos hay que hacerlos en vida...
Muchos besos guapa.

Lucía dijo...

Así es, querida Añil, siempre dispuestas y siempre ahí...
Por encima de todo nuestras madres.
Ahora nos toca a nosotros y muchas veces me pregunto, si sé estar a la altura.
Un besao muy grande.

mariajesusparadela dijo...

Pero, para llegar a esa maravillosa conclusión, hay que ser padres...

Anónimo dijo...

A veces uno tarda años en darse cuenta que también ellos son humanos y que dieron demás por nosotros y por protegernos. Muy bonita la reflexión que nos compartes. Un fuerte abrazo.

Nómada planetario dijo...

Tales ocasiones no hay que dejarlas pasar.
Buen finde, que sea leve la recta final, no te quiero poner los dientes largos ni la crema solar, pero con los deberes hechos, ya ando de playa y piscina.
Un abrazo, pero sin apretar que toi to chicharrao.