Desvaríos de una aspirante a ...qué se yo.

Es una presión en el pecho, como si el aire se negara a entrar. Respiro profundamente para eliminar esa sensación pero al soltar ahí vuelve a estar.
Al mismo tiempo la cabeza va como loca de una cosa a otra: las opos, mis hijos, la cita del medico que no  pido, que voy posponiendo y camuflando por miedo al veredicto y que mi escasa capacidad de  sensatez demanda con urgencia. Sí creo que eso es lo que más.
Nos es tan fácil buscar escusas para no hacer lo que nos da miedo.
Pienso en llamar a algún amigo/a para charlar un rato y, después de recorrer mentalmente las personas que creo más cercanas, veo que no es viable. La gente anda tan liada con sus propias vidas que apenas tienen tiempo de escuchar. Abrir tu corazón cuando estas mal no es tarea fácil y si enfrente encuentras alguien que está pensando en su propio problema para añadirlo al tuyo en el siguiente turno de palabra o que simplemente se limita ha hacer la lista de preguntas protocolarias sobre el estado de salud de cada uno de los miembros de tu familia y amigos conocidos, pues ya está todo dicho.  Me hace sentir que estamos todos fuera onda, sintiendo y viviendo a un ritmo que no nos corresponde y termino escuchando y deseando que la ansiedad del otro se resuelva incluso antes que la mía, con lo que volvemos al punto de partida.
Recuerdo que en una de mis entradas me dijeron que es necesario recargar  de vez en cuando, que no se puede estar dando continuamente, y puede que por eso me sienta tan cansada a veces.
Con el tiempo he aprendido a autorecargarme emocionalmente y mi cabecita deja paso al corazón, a la fuerza la mayor parte de las veces, para que resuelva tan primorosamente como sabe hacerlo pero, se echa de menos de vez en cuando la llamada de alguna persona querida que necesite sólo saber de mí, por el gusto de llamar, sin ningún motivo concreto , porque sí.


En fin, que estoy fundida de tanto folio, que "la loca de mi casa" anda desvariando un poco y yo le doy carrete para que se desahogue porque sé que mañana todo estará bien, habré reseteado el disco duro y todo perfecto para seguir con la siguiente vuelta del temario.
Posiblemente sea esa necesidad mía de resolver los malos momentos a solas y evitar a toda costa miradas interrogantes y preguntas a las que no se responder, la que me mete de un tirón en estas historias.

Porque al final de todo ¿quién sabe mejor que nadie qué nos jode y qué nos hace reír?


Pues eso.

8 comentarios:

Carolina Tapia dijo...

Te he escuchado con atención Indigo y quiero que sepas que (aunque no lo creas) te entiendo. Resulta difícil sobrellevar esos momentos en una aparente soledad, y digo aparente porque en realidad no estamos solos, nunca lo estamos.
Un abrazo fuerte. :)

Dol dijo...

Ánimo, ánimo!!
Llevas mucho palante , eso es todo.
Besos.

trinidad dijo...

Yo creo que al final has dado con la clave de todo: la risa. es muy saludable acordarnos de reir, porque estamos tan ocupadas que hay dias que hasta se nos olvida, y la vida se vuelve más triste y más aburrida sin risa. Así que ya sabes manos a la obra...a "jincharte" de reir. Besitos y acxhuchón.

Dejame que te cuente dijo...

que decirte?
que intentes animarte...no te comas los malos rollos sola...pide ayuda que seguro que hay muchas personas dispuestas y felices de echarte un cable...
sabes?..
me he sentido identificada contigo...asi que sirva este post-comentario para darnos animos mutuamente....
un abrazo añil...
:-)

leo dijo...

Ánimo, Añil. Te escuchamos. Te mando un abrazo.

Anónimo dijo...

Allá por los años 70, había rodando por ahí en forma de poster una desiderata que se decía encontrada en una iglesia de Inglaterra, St Michael creo recordar, del siglo XIII. Me encanta su comienzo: "Anda plácidamente entre el ruido y la prisa y recuerda que paz puede haber en el silencio..." Creo que de lo más difícil de aprender en la vida es separar la ocupación de la preocupación. Hay muchas cosas de las que ocuparse, realmente hay muy pocas que merezcan nuestra preocupación. Es, creo, la preocupación la que nos anula cuando se acumula hasta anticipar una montaña de obstáculos que nos "sentimos" incapaces de superar. Aparece la ansiedad. Relájate, ordena tus ideas, respira y siente la felicidad de estar viva, sin más. Luego abre los ojos y "ocupate" de lo inmediato. Lo demás ya vendrá. Un abrazo.
José Carlos Aranda.

Isabel Piñero dijo...

Ánimo, Añil, nada es para siempre, estos momentos de agobio pasarán, no lo dudes.Te deseo de verdad que apruebes las oposiciones. No estás sola, todos nos sentimos al límite muchísimas veces y...bueno...creo que todo esto se debe a sobrecargas de estrés. Estudia y ríete. Saluditos.

Elvira dijo...

Te digo lo mismo que Leo. Y te mando muchos besos