Stop.

Hay días que no acaban nunca y otros que pasan volando.

La percepción que tenemos de las cosas es tan cambiante y ambigua que a veces nos vuelve locos.

Hoy no ha sido lo que se dice un día provechoso. Bloqueos, distracciones, noticias no muy agradables...

Tendría que irme pronto a dormir para estar mañana en plena forma pero mi cabeza anda a mil por hora. La  sesión de meditación ha consistido en rendirme absolutamente a los designios mentales y dejar que pasaran miles de datos inconexos por segundo cual si fuera una película de cine mudo.

Fechas, nombres, citas y todo un rosario de "absurdeces" que enlazadas pueden decir algo, pero así sólo son ruido.

Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, un segundo de silencio, déjalo ya.

Creo que me tomaré un rioja con la cena a ver si "la loca" se relaja un rato.

4 comentarios:

Francisco Espada dijo...

A mi me ha sucedido a la inversa: después de un día de fuertes emociones caí rendido tras una frugal cena y estoy despierto desde las 3,30 de la madrugada. Ahora que te leo pienso que tendría que haberme tomado la copa de Rioja.

mariajesusparadela dijo...

Tu ya lo sabes: a veces hay que saber detenerse y descansar.

Nerim dijo...

He tenido muchos días y noches así, pasando de la excitación a la desesperanza y todo ese trayecto, con los ojos abiertos, la mente cansada y el alma exhausta.No se me habia ocurrido lo de la copa de vino.

Un abrazo

Marta dijo...

Azul
como anda "la loca" hoy...espero que el Rioja fuera efectivo, jajaja.
petonets, sempre