Veinticuatro o más (10.5.87)


A veces somos dos, o uno, o no.
A veces siento que ya no tenemos más que preguntarnos, que el sendero que elegimos empieza a ser sólo nuestro y los cruces se divisan desde lejos.
A veces hubo piedras en los zapatos, baches en el camino, veletas con vientos cruzados pero ahora...
...ahora no tenemos equipaje, sólo las manos juntas para tirar el uno del otro, sólo pasos acompasados con ritmos paralelos.
A veces nuestros ojos miran nubes diferentes pero las huellas apuntan al mismo horizonte.

7 comentarios:

Antorelo dijo...

Solo te voy a decor una cosa: tu texto me ha emocionado.
Un abrazo

emejota dijo...

Muy bello y reconfortante. Beso.

trinidad dijo...

UAU! Me ha encantado este post, es tan sincero y tan real a la vez, agemás está hermosamente contado. También te diré que el gatito de la derecha es igualito que mi gata "Blue"...¡que bonitos son los gatos!. Besos preciosa.

Francisco Espada dijo...

Tienes lo más grande: pasos acompasados. En un mundo donde lo habitual es que uno mire a poniente y otro a levante, acompasar los pasos y elegir el mismo destino es todo un éxito. ¡Bravo!

mariajesusparadela dijo...

Difícil llegar ahí.
Fuerza y a mantenerlo.

mariapán dijo...

¡Y qué más quiero Baldomero!

Las manos juntas para tirar el uno del otro...uffff... dejar que los ojos se desvíen y las huellas sigan el mismo sendero... me parece que ahí hay amor y poco más se puede pedir...¡vamos, digo yo!

Un beso

Blog de alma dijo...

Todo es camino, lo que nos gusta y lo que no